PROTOPÍAS - SAN SIMÓN DICE

Percibald García

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Percibald García, Edo. Mex, (2020) -  Para conocer los defectos de una sociedad, hay que observar sus edificios; para conocer sus virtudes, hace falta derribarlos. Los sismos del diecinueve de Septiembre en México, hicieron evidentes los problemas más agudos de nuestro país, pero también sus virtudes más grandes, como la solidaridad presente en su población. Eventos con la capacidad destructiva de un sismo, logran afectar tanto las estructuras físicas — las viviendas y los edificios—  como las estructuras invisibles —el tejido social—. Es en estos momentos, donde los espacios comunitarios son vitales para la recuperación de una sociedad vapuleada por la tragedia. San Simón dice es un proyecto narrativo, que busca a través de la catarsis y la memoria colectiva, reconstruir el espacio vital de una comunidad afectada por la pérdida de un hogar, una escuela, un edificio significativo. Utilizando diferentes técnicas de expresión artística como la escritura, el modelado, la pintura y el dibujo, estructurados como un proceso participativo de reflexión y luto, se enfrenta y supera el trauma en comunidad, para entonces conformar un proyecto de reconstrucción, ahora en el exterior.

CONOCE MÁS SOBRE PROTOPÍAS

Les preguntamos a Percibald sobre Protopías y la importancia de diseñar espacios desde la perspectiva y con la participación de niñas y niños.

PERCIBALD GARCÍA

ALINA SCHMIDT

JOSÉ PABLO ACUÑA

PATRICIA VALENCIA

ANA KAREN GODOY

ERÉNDIRA DERBEZ

PERCIBALD GARCÍA

Arquitecto dedicado a procesos socio-culturales relacionados con el habitar, la producción artística y arquitectónica desde la vinculación con los territorios.

Ha participado en programas de defensa del territorio y la vivienda en diversos lugares como el Centro Autónomo de Albany Park en Chicago y la ONG Lebanon 2040 en Beirut.

Desde 2017 colabora con la arquitecta Tatiana Bilbao en un programa de reconstrucción social y física en la comunidad de San Simón el Alto en Malinalco, Edo. Méx. 

Es co-fundador de la agrupación transdisciplinaria: Colectivo Mezcladora, con la cual ha colaborado para realizar proyectos que den visibilidad a la voz, sentir y pensar de la infancia en la producción del hábitat. Entre ellos destacan un espacio de inter-aprendizaje en colaboración con las niñas y niños de San Simón el Alto y el proyecto De La Casa A La Plaza: Narraciones Para Tlatelolco.

¿Cuál es el origen del proyecto?

La comunidad de San Simón El Alto, se vio severamente afectada durante el sismo del 19 de septiembre de 2017. La población perdió decenas de casas y edificios, entre ellos la escuela primaria, que dejó a casi 600 niños sin un lugar para continuar clases. A partir de ese momento las niñas y niños comenzaron un proceso de peregrinaje entre diversos espacios temporales como tiendas de campaña y aulas de lámina que hasta la fecha alojan a la comunidad estudiantil.

Durante el proceso de reconstrucción la mayor parte de las decisiones omitían procesos abiertos y comunitarios. En la escuela especialmente la voz de las niñas y niños, fue ignorada, aún cuando son los principales usuarios de este espacio. 

Esto hizo evidente algo que pocas veces vemos: el mundo tiene una lógica primordialmente adulta, donde nada responde al sentir y pensar de la niñez; ni siquiera los espacios educativos y de juego. Es por ello que en colaboración con la comunidad, iniciamos un proceso a través del cual las niñas y niños de San Simón El Alto, reconstruyeran de manera informada y colaborativa un espacio dentro de la escuela que diera representación a su sentir y pensar.

¿Por qué hablar de arquitectura desde la perspectiva de los niños y niñas?

Ver el mundo y nuestros hábitats desde la perspectiva de las niñas y niños nos recuerda que en un mundo lleno de prosa nos hemos olvidado de la poesía. Es decir, en una realidad donde la mayoría de los espacios parecieran imágenes genéricas donde todos viven de la misma manera, hemos perdido la capacidad de imaginar mundos posibles y espacios que permitan la diversidad.

Muchas veces olvidamos que habitamos y construimos el espacio con mucho más que el cuerpo físico; nuestras voces, sueños y la imaginación también conforman nuestros hábitats. Cuando somos pequeños operamos desde lo intangible, el jardín se convierte en un bosque mitológico y nuestra habitación en una sala de conciertos donde nosotros somos directores, orquesta y la música misma.  

Entablar conversaciones sobre la arquitectura y nuestros hábitats con la infancia como adultos simboliza la reconciliación con el futuro que la casa como máquina nos ha robado. Significa reconocer que la niñez tiene voz, una manera de ver, sentir, pensar y habitar, que aceptemos o no, representa los espacios del mañana.

¿Qué es Protopías?

El término protopía fue acuñado por Kevin Kelly, como un estado social donde la perfección no es buscada. En cambio, se entiende que lo humano está lleno de virtudes, problemáticas y contradicciones que la sociedad va resolviendo paulatinamente, abrazando la complejidad y el dialogo. 

La protopía habla del futuro no como algo lejano y ajeno, sino como una posibilidad que vamos construyendo desde las acciones presentes y progresivas.

Desde la arquitectura, estas aspiraciones toman forma en la Producción Social del Hábitat, que entiende a las comunidades y los territorios como el centro de procesos complejos y multidimensionales a través de los cuales nuestros espacios son construidos de forma física e intangible. Con especial atención en procesos participativos que reivindiquen las voces que históricamente han sido minimizadas o canceladas, como las mujeres y la infancia.

 

San Simón dice, constituye la síntesis de un ejercicio protópico, donde las niñas y niños de San Simón El Alto, reconstruyen de manera colaborativa un espacio educativo desde su sentir y pensar hacia el sismo que afectó a su comunidad en 2017.

¿Cómo se eligieron las actividades a realizar con la comunidad?

Desde el planteamiento de las actividades el proyecto fue concebido como un diálogo constante entre el equipo, las niñas y niños, así como con los diversos actores involucrados como el comité delegacional, la directiva escolar y una donataria.

 

Inicialmente creamos una guía que talleres que desde la transdisciplina y el pensamiento complejo abordaran temáticas importantes como la necesidad de reforzar la cooperación y lazos comunitarios, expresar los sentimientos hacia el sismo y la posibilidad de aprender a través del juego. Esto abordado con total flexibilidad para cambiar y replantearse al entrar en contacto con los demás actores y las dinámicas de la comunidad.

Dentro de las actividades principales se creó algo llamado “espacio de inter-aprendizaje”, a través del cual las niñas y niños se convirtieron en co-creadores de conocimiento, marcando mucho de la dirección del proyecto y sus necesidades. Después de este proceso se integraron temáticas de género, ciudadanía y se determinó la voluntad de aprender al aire libre.

¿Cómo relaciona su práctica con la arquitectura? y ¿Cuál creen que sea su impacto en el futuro de la disciplina?

Existe un gran entendimiento sobre cómo es que los espacios se delimitan y construyen a través del cuerpo físico con materiales como la tierra, la madera o el concreto; pero pocas veces somos conscientes de la manera en que a través de nuestros rituales, relaciones, símbolos y vivencias construimos el cuerpo intangible de los espacios. Hemos olvidado que puede existir ciudad sin edificios, pero no sin personas, sin lo humano. 

Desde esta perspectiva se vuelve importante cuestionar las prácticas arquitectónicas tradicionales donde los ejercicios de diseño y construcción trabajan sólo con lo tangible. Es normal que exista una paleta de materiales, de especies vegetales y de luminarias; pero resulta extraño pensar que pueda haber una paleta de materiales intangibles con los cuales tenemos la responsabilidad y la oportunidad de trabajar. 

Resulta extraño que un proyecto de cuenta cuentos en una plaza sea considerado un ejercicio sobre el habitar, la construcción espacial y fortalecimiento comunitario. Cuando lo normal, pero quizás no lo más sustentable o atinado sería que el arquitecto diseñe y construya una plaza de juegos para lograr el mismo objetivo. 

La arquitectura hace tiempo que se alejó del trabajo con lo humano, con lo poético, y con ello dejó de prometernos nuevos mundos. Es por ello que volver a trabajar con lo intangible como parte del diseño abre puertas para que en el futuro cada persona sea arquitecta o no se vuelva alquimista del espacio.

REFERENCIAS
¿Te interesa el trabajo de Percibald García?
Estos son algunos textos que han inspirado su práctica (Descarga los PDFs)
Proces_De_Participación_Infantil_En_La_

Proceso de participación infantil en la producción social de un espacio educativo primaria de San Simón el Alto, tras el sismo de 2017 en Malinalco, Estado de México.

Percibald García, Alina Schmidt, Eréndira Derbéz, y María Ortíz Monasterio

Participación_diseño_urbano.jpg

La participación en el diseño urbano y arquitectónico social del hábitat

Gustavo Romero y Rosendo Mesías

La_Participación_De_Los_Niños_UNICEF.j

La participación de los niños: De la participación simbólica a la participación auténtica

UNICEF

Indagación_Apreciativa.jpg

La Indagación Apreciativa: Una Alternativa para Crear Realidades de Libertad y Compromiso

Juana Bengoa Gonzáles y Ma. Rosario Espinosa Salcido

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